Cierto día, Jesús llegó de Nazaret de Galilea, y Juan lo bautizó en el río Jordán. (Evangelio según San Marcos 1:9)

Jesús tenía por lo menos tres motivos para evitar el bautismo: Primero, no tenía de qué arrepentirse pues no cometió pecado; segundo, Él mismo era el cumplimiento de lo anunciado por Juan y tercero, el bautismo que Él traía -en el Espíritu Santo- era superior al de Juan. Sin embargo, Jesús decidió bautizarse en el Jordán para identificarse con nosotros y darnos un ejemplo de obediencia.  A través de este acto de humildad, transformó el significado del bautismo, al convertirlo en un símbolo de su muerte y resurrección.

¿Sigues el ejemplo de Jesús de ser obediente y sujetarte a las reglas, así pienses que no estés obligado a ello?