Juan usaba ropa tejida con pelo rústico de camello y llevaba puesto un cinturón de cuero alrededor de la cintura. Se alimentaba con langostas y miel silvestre. (Evangelio según San Marcos 1:4)

Definitivamente la apariencia de Juan el Bautista difería de la de los demás. Se había apartado al desierto, preparándose para cumplir su misión de abrir camino para la llegada del Mesías. La gente podía ver que él era diferente.

Hoy, nuestra vestidura externa no es la que demuestra nuestra diferencia, sino la interna. El apóstol Pablo escribió a los Colosenses (3:10) enseñándoles que debían vestirse del nuevo hombre, dejando sus malos hábitos pasados, y renovándose conforme a la imagen de Dios.

¿Qué impresión causas con tu manera de comportarte, de reaccionar, de hablar?¿Pueden los demás notar que Cristo te ha hecho una persona diferente?