Yo los bautizo con agua, ¡pero él los bautizará con el Espíritu Santo! (Evangelio según San Marcos 1:8)
Hay dos asuntos básicos relacionados con el bautismo en agua, uno de fondo y otro de forma: En primer lugar, es un acto público de arrepentimiento, en donde el creyente da fe ante testigos de su deseo de cambiar la manera como llevaba su vida, la cual ahora ha entregado a Jesús (este es el fondo). En la ceremonia, el creyente se sumerge en agua simbolizando así que deja atrás el tipo de persona que era y que surge una nueva persona (esta es la forma). Esta es la razón por la cual el bautismo en agua exige que la persona sea consciente de lo que está haciendo, y que la ceremonia se realice por inmersión total en el agua.
¿Podría un bebé de pocos días o meses de nacido, arrepentirse de la manera como ha conducido su corta vida, y dar fe pública de su decisión de entregar su vida a Jesús? ¿Comprendes la importancia de que este acto sea un reconocimiento consciente de una nueva relación con Dios?
