Toda la gente de Judea, incluidos los habitantes de Jerusalén, salían para ver y oír a Juan; y cuando confesaban sus pecados, él los bautizaba en el río Jordán. (Evangelio según San Marcos 1:5).

Cuando se presentan las crisis, nos vemos obligados a tomar una decisión: o nos hundimos o nos elevamos, nos bloqueamos o nos superamos. Y esto conlleva siempre la obligación de cambiar. Pero para lograr un cambio positivo, hay dos factores que son ineludibles: primero, debemos aceptar que estamos mal; y luego, tomar acciones concretas para corregir el rumbo. Ante la predicación de Juan el Bautista, las personas confesaban sus pecados en señal de aceptación de sus errores, pero también tomaban acciones concretas para demostrar su voluntad de cambio (se bautizaban).

¿Hay algo en nuestra vida que debamos mejorar? ¿Qué acciones concretas deberíamos realizar para dar paso a ese cambio?